
Muchos hemos tenido el privilegio de participar, desde nuestros distintos roles, en la construcción de la actual bonanza de la región de Antofagasta. Pero hoy, responsables ante las generaciones venideras, se hace necesario avanzar juntos hacia la formación de una nueva etapa, a través de la cual garanticemos el futuro de la región. Si bien es cierto, previamente esta región ha pasado por varias épocas de prosperidad, el imaginario colectivo, apoyado por nuestra dura geografía, se inclina a mostrar un panorama más marcado por la aridez que por la oportunidad, lo que muchas veces tiende a generar en nuestros jóvenes el sueño de un futuro inventado en otros parajes que aparecen como más atrayentes.
Cada uno de los convocados a este desafío conjunto, nos ha respondido con entusiasmo y compromiso, compartiendo con nosotros los esfuerzos en los que ya está involucrado, para garantizar la sustentabilidad de esta región, así como su sincera ambición de lograr optimizar el impacto de sus iniciativas. Compartimos estos anhelos, y es a través de ellos que hemos ido cristalizando una certidumbre al respecto:
Está en nuestras manos pasar al siguiente nivel, pero para ello debemos hacerlo en conjunto.
Este nuevo paso se hace posible en el marco de la Estrategia Regional de Innovación (RED) liderada por el Gobierno Regional. Hoy es el momento de convertirnos en una Región Fértil, que capture la imaginación y que transforme la actual abundancia en un sinfín de oportunidades para las futuras generaciones.
Tenemos claridad de que el desafío no es fácil, por lo que se hace imprescindible construir las alianzas y confianzas necesarias que posibiliten la creación de espacios de colaboración entre los distintos actores de la región.
La sustentabilidad de esta región, depende de la diversificación económica de esta. Basados en ello, nuestra apuesta es la siguiente;
Ser la “Capital del Emprendimiento e Innovación” a nivel nacional.
Para lograrlo se requiere invertir en la creación de un entorno que involucre a todos; entidades públicas, privadas, universidades, medios, y sociedad civil. Es decir, un “Ecosistema de Emprendimiento e Innovación” que nos permita asegurar a los habitantes de la región, en conexión con el mundo, el desarrollo de las capacidades necesarias para forjar sus destinos.
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